Miguel Burgos Manella
Miguel Burgos Manella nace en Alcaudete el 19 de noviembre de 1903. Hijo del ingeniero civil Filiberto Burgos Molina y de Elena Manella Martell, una ubetense que escribía en periódicos y revistas. (...) Recibe el título de Abogado a manos de Alfonso XIII allá por el año 1930.
Contaba Miguel a sus hijos que una vez, estando los estudiantes protestando contra el rey Alfonso XIII, García Lorca llegó y le dijo "Chaval vete de aquí, que la cosa se va a poner color de hormiga, y lo que está por venir no es cuestión de críos", entonces él se fue a las habitaciones de la Universidad a esperar noticias, dado que él era muy pequeño y los grandes no le permitían introducirse en sus asuntos. Miguel tenía por entonces entre 15 y 17 años de edad. Más tarde, conoció a Antonio Machado.
Trabajó como abogado durante varios años en Madrid para el Instituto de la Reforma Agraria y fue activo en la redacción de la misma, trabajo que tiene que abandonar en mayo del 1933 por ser incompatible con su cargo de Delegado de Trabajo en el Ministerio de Trabajo. Posteriormente es Delegado del Consejo Superior de Protección de Menores en Cataluña.
Durante la Guerra Civil, siempre está al lado del Gobierno legítimo de la República, y al finalizar esta tiene, que exiliarse a Francia, pasando unos durísimos años, donde la falta de salud y la miseria le son grandes compañeros. Aun así, es en esta época cuando realiza sus mejores obras literarias encabezadas por "Un pueblo de España", donde muestra su gran amor, y buen conocimiento por la tierra que le vio nacer.
Tras su duro exilio francés, Miguel Burgos Manella se traslada a Venezuela, donde rehace su vida, siempre con la "Esperanza de volver", lo que por desgracia no consigue.
Autor de innumerables poesías, en su mayoría inéditas, (...) fue autor de una novelita, titulada "El Cacique" publicada por la imprenta Morales-Jaén en 1931.
Autor de "Cien Poesías de un Refugiado Español" en su exilio francés (Villefranche de Rouergue) en 1946. Murio en 2003 sin jamas volver à su patria.
Cuando yo vuelva a mi pueblo
Cuando yo vuelva
a mi pueblo
¡ Qué alargados caen los días
En la angustia de mi exilio !
¡ Qué pesadas son las horas
Velando con mi espíritu !
.
Los años se van solando
Se va volando mi vida
Y la Patria siempre lejos
Profudizando mi herida
.
Qué lejos está mi pueblo
Tras las montañas perdido
Qué cercano está conmigo
En las visiones henchido
.
¿ Por qué estoy en el exilio
Castigado tantos años
Si yo respeto a los hombres
Como a mis propios hermanos ?
.
Cuando yo vuelva a mi pueblo
Después de tan largos tiempos
¡ Qué luces tendrán las casas !
¡ Qué brillos tendrán mis tiemblos !
.
Cuando yo oiga las campanas
Las de acentos tan divinos
Que sonaron en mi infancia
¡ Qué luz tendrán mis caminos !
.
Cuando yo vea mis amigos
A mis amigos ya viejos
Qué alegría tendrán mis canas !
¡ Qué emoción tendrán mis dejos !
.
¡ Qué miedo tengo en mi exilio !
¡ Qué pavor tengo en mis tiemblos !
¿ Me conocerán acaso
Después de tan largos tiempos ?
.
Cuando yo vuelva a mi pueblo
Yo besaré sus caminos .
España no ha muerto
(A Pablo Neruda, después de la caída de España en manos de Franco)
Una voz de metal lanzó el enjambre
Cantando la luz forjó la mañana
El aire de azul abrió la ventana
Y la tierra germinaba el estambre.
El chorro de Sol, cuajóse calambre
Los vergeles sudarios de sábana
La espiga, tronchada, floreció vana
Y las ilusiones murieron de hambre.
¡ Pero no, Neruda, no ha muerto España !
De su abismo otra vez la salvaremos
Porque en el pueblo palpita su entraña.
Con el tiempo y el yunque forjaremos
La roja canción de la nueva hazaña
Nuestro « No pasarán » y el « Pasaremos ».
En el atrio de la puerta
En el atrio de la puerta
Tu hijo está en el exilio
Atraviesa la tormenta
Cinco años va bogando
Sobre las espumas negras
…………………………
Tu has encanecido madre
Sé que te has puesto muy vieja
Tus piernas se han puesto blandas
Tu vas para los ochenta.
A la caída de la tarde
Cuando nacen los recuerdos
Y surgen suaves tinieblas
Tus aposentos los dejas,
Arrastrando tus flaquezas
Y volviendo la cabeza,
Para que nadie te vea,
Te diriges a la puerta
Y miras hacia Francia
Por si tu buén hijo llega.
Con la mirada muy fija
Y en muda interrogación
Te diriges a las sombras
Que tu poca vista espesan.
En la puerta de tu casa
Las tinieblas interrogas
¿ ¨Por fin ha llegado hoy mi hijo ?
Y nada dicen las sombras.
Las sombras se hicieron noche
Tus ojos secos no lloran.
Mi hijo está en el exilio
Atraviesa la tormenta
Cinco años va bogando
Sobre las espumas negras.
Tan solo una exclamación
Sube sangrando a tu boca
Y para no caer al suelo
En el dintel tu te apoyas.
¡ Santo Dios ! tan solo un día
Tan solamente una hora
Besar el hijo quejido
Y que la tierra me acoja !
En tu grito, santa madre
Yo comprendo tu zozobra
Porque también tengo hijos
Y sé bien como se adoran.
Hacia el ocaso del día
Yo miro fijo hacia España
Y rezo quedo, muy quedo
¡ Que mi vieja no se muera,
……………………………
Que no la maten sus sombras !












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